Tu cuerpo se desabrocha
el rostro,
la nariz,
el ojo con que me miraste ,
y el estómago, que se vuelve angosto.
Y muy adentro un círculo y un boton,
y una moneda dibuja la edad que tenías en el sendero
y muy adentro perpetuas la edad que tenías en el sendero,
cuando me miraste,
convertido en un ojo,
oblicuo,
en el sendero.
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